



Un año más, la celebración del día de la Hispanidad, ha servido para ver desfilar, no sólo a todos los ejércitos de nuestro país, sino también a la Familia Real al completo, retoños incluidos. Hasta los Duques de Palma se han desplazado desde Estados Unidos para presenciar los fastos organizados para conmemorar la fiesta nacional. Claro está que Ellos, como miembros de la primera institución española deben estar al pie del cañón, y nunca mejor dicho, en este tipo de actos. Y todos ellos, comenzando por los reyes y terminando por Iñaki Urdangarín, han querido dar la sensación, otra vez, de ser la familia más unida de España. Y lo han conseguido.
Los hombres de la casa han lucido sus mejores galas. Don Juan Carlos y don Felipe han portado los uniformes de gala castrenses ya que para eso son los que más mandan en el ejército, con permiso de la ministra Chacón. Condecoraciones, insignias, medallas y bandas adornaban las pecheras del jefe del Estado y de su hijo. Mientras ellas lucían sus mejores galas de día. La princesa de Asturias ha optado por una blusa color nude, el tono hit de la temporada y que ya lució en la boda real sueca. Elena de Borbón también ha escogido un tono rosáceo para su camisa y se ha protegido del frío madrileño con un abrigo de tweed en los mismos tonos, posiblemente de la firma francesa Chanel. Y Cristina, siempre más sobria que el resto de las féminas reales, ha confiado en un diseño azul oscuro, pesumíblemente del español Jesús del Pozo, su diseñador de cabecera desde hace muchos años, ya que el brocado del vestido es muy similar al del abrigo que lució en la boda de su hermano Felipe, hace ahora 6 años.
Desde que se viera a todos los hijos y consortes junto a la reina en las dos bodas reales de este año, la de Victoria de Suecia y la de Nicolás de Grecia, los insistentes rumores sobre la antipatía entre las cuñadas (Elena y Cristina versus Letizia) se han ido apagando poco a poco. Pero la imagen que hizo acallar todos los dimes y diretes entre la inexistente relación entre la princesa y las infantas, fue cuando la mujer de Felipe de Borbón y la primogénita del rey acudieron juntas al ballet, como si fueran dos buenas amigas.
Pero como el rumor tiene vida propia, muchos entendidos en esto de la realeza, opinan que todas estas comparecencias públicas son un golpe de efecto, maquinados por el staff de relaciones con los medios de Zarzuela. Sea como fuere, que los miembros del clan Borbón cumplan con sus obligaciones oficiales nos gusta y celebramos, pero a algunos españoles también nos interesa saber cómo funciona la trastienda de la primera familia de España.
Los hombres de la casa han lucido sus mejores galas. Don Juan Carlos y don Felipe han portado los uniformes de gala castrenses ya que para eso son los que más mandan en el ejército, con permiso de la ministra Chacón. Condecoraciones, insignias, medallas y bandas adornaban las pecheras del jefe del Estado y de su hijo. Mientras ellas lucían sus mejores galas de día. La princesa de Asturias ha optado por una blusa color nude, el tono hit de la temporada y que ya lució en la boda real sueca. Elena de Borbón también ha escogido un tono rosáceo para su camisa y se ha protegido del frío madrileño con un abrigo de tweed en los mismos tonos, posiblemente de la firma francesa Chanel. Y Cristina, siempre más sobria que el resto de las féminas reales, ha confiado en un diseño azul oscuro, pesumíblemente del español Jesús del Pozo, su diseñador de cabecera desde hace muchos años, ya que el brocado del vestido es muy similar al del abrigo que lució en la boda de su hermano Felipe, hace ahora 6 años.
Desde que se viera a todos los hijos y consortes junto a la reina en las dos bodas reales de este año, la de Victoria de Suecia y la de Nicolás de Grecia, los insistentes rumores sobre la antipatía entre las cuñadas (Elena y Cristina versus Letizia) se han ido apagando poco a poco. Pero la imagen que hizo acallar todos los dimes y diretes entre la inexistente relación entre la princesa y las infantas, fue cuando la mujer de Felipe de Borbón y la primogénita del rey acudieron juntas al ballet, como si fueran dos buenas amigas.
Pero como el rumor tiene vida propia, muchos entendidos en esto de la realeza, opinan que todas estas comparecencias públicas son un golpe de efecto, maquinados por el staff de relaciones con los medios de Zarzuela. Sea como fuere, que los miembros del clan Borbón cumplan con sus obligaciones oficiales nos gusta y celebramos, pero a algunos españoles también nos interesa saber cómo funciona la trastienda de la primera familia de España.
*Fotografías de Vanitatis.com

